Nuevamente, Él...

¿Sabrás que aun te espero?. Todavía el lado de tu cama sigue intacto, hasta podría decir que conserva tu perfume... y en cada despliegue de sabana, quedan las imágenes de las noches de pasión que solíamos vivir, hace tiempo ya.
No sé todavía si te extraño, si te necesito, si falta me haces... hace tiempo que no sé lo que siento, y todo mi desencuentro nació el día que te marchaste, y tan sola me dejaste.
A veces pierdo la consciencia y suelo no saber el día en el que vivo... sufro la soledad, de manera desmedida, y profunda... cuando se quién soy, y donde estoy. Las puertas de mi corazón se cerraron al amor, ya ni siquiera sé lo que es amar y sentir.
Pensé que todo sería diferente, pero me equivoqué... nada pude hacer. Mis fuerzas no sirvieron, y hoy aquí me encuentro... tan sola en una cama, con un fugaz momento de lucidez que me provoca el escribirte. Una hoja y una pluma en estos momentos, se transformaron en mis mejores compañeras de ruta... si, aun sigo caminando, aun que nada espero de la vida.
Todos cantan y ríen a mi alrededor... cada cual vive en su mundo, así se sobrevive aquí. Y yo escribiéndote, y lamentándome el no haber perdido completamente la cordura. ¿Tan malvada habré sido en la vida para merecer tanto sufrimiento?.
A veces, el destino está de mi lado, y recibo la visita de alguna Amiga que todavía conserva mi recuerdo... pero, lamentablemente, pocas veces se quienes son.
Tal vez jamás me leas, pero el saber que te escribo, hace que mi alma se sienta un poco más cerca de la tuya. Aun que eres el culpable de todas mis desgracias, aun sigo amándote.
Nunca pensé que este sería mi cruel final, y en algunos aspectos, puedo decir que lo celebró, porqué aun que no me reconozco a mi misma, olvidé que te amo, y que te amé, y que siempre te amaré... ¿Será mi castigo sufrir momentos de realidad, que me traen tu recuerdo, y nuevamente, tu imagen sobre mis pupilas?...

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